Posteado por: bedia | 8 marzo 2009

Israel, de nuevo en la “banalidad del mal”

Hace casi 50 años un comando del servicio secreto israelí (el conocido Mossad) secuestró en Argentina a un tal Ricardo Klement. Fue trasladado a Jerusalen donde fue juzgado y condenado a muerte por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y contra el pueblo judio. Su verdadero nombre era Adolf Eichmann coronel de las SS y uno de los diseñadores de la “solución final” (política de exterminio de millones de judíos durante la II Guerra Mundial).

Pero hablemos (como es objetivo de este blog) de buenas personas, por ejemplo, de Hannah Arendt, una de las pensadoras alemanas más importantes de la historia contemporanea. Ella estuvo en 1961 en el juicio que se le hizo a Eichmann y se quedó impresionada por lo que allí vió y escuchó (lo dejó reflejado en su escrito Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal).

Tras conocer su historia y escuchar personalmente a Eichmann, Arendt plantea que El problema de Eichmann fue precisamente que había muchos como él, y que esos muchos no eran pervertidos ni sádicos; que eran, y siguen siendo, terrible y aterradoramente normales”. Su delito fue ser un eficiente y cumplidor ejecutor de órdenes y leyes criminales. La maldad de esta y otras muchas personas (que en circunstancias similares han actuado de la misma manera) puede efectivamente catalogarse de banal (en el sentido de común, omnipresente).

Lo que también nos enseña Hannah Arendt es que el presente no es más complejo ni problemático que el pasado, lo único que ocurre es que nos exige tomar decisiones, actuar.

Danke schön Hannah!

Hannah Arendt

Hace unas pocas semanas se perpetraron elecciones en Israel, con el consabido resultado de partidos de derecha y de ultraderecha como los más votados. Tras los crímenes cometidos en Gaza y las continuas burlas a la ley internacional, desde el resto del mundo nos echamos las manos a la cabeza y nos preguntamos: ¿cómo es posible?, ¿qué es lo que piensa esta gente?, ¿son personas normales los que han votado a estos partidos?, ¿tiene Israel una sociedad enferma?,...

Es por esto, que dedicaré próximas entradas a conocer a personas que no cierran lo ojos, no permanecen calladas, incumplen leyes criminales y no hacen “su trabajo” dentro de una sociedad que soporta, justifica y alienta la opresión contra sus vecinos palestinos.

Su leimotiv bien podría ser:Incumplir leyes que atentan contra los derechos humanos más elementales es un acto de amor y justicia. Obedecerlas es un acto criminal e ilegítimo“.

Más información en:

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