Posteado por: bedia | 3 marzo 2013

Jesús de Cos: un brigadista de la memoria

PALABRAS LEÍDAS EN EL HOMENAJE A JESÚS DE COS BORBOLLA
 EN NOMBRE DEL COMITÉ DE SOLIDARIDAD – INTERPUEBLOS

Jesus_de_Cos

El pasado mes de diciembre, al día siguiente de ser enterrado Jesús, nacía nuestro hijo Nel. Y nacía, como le habría gustado a Jesús, ciudadano de una República.

Jesús, Mª Sol y sus familias han luchado toda la vida por la República, por nuestra República. Por un sistema más justo y democrático que el que tenemos. Hay gente que opina que declarar la república no va a solucionar nada, que seguiremos teniendo los mismos problemas u otros parecidos.

Y puede que tengan razón.

Para esas personas la república no es más que un sistema político que puedes elegir entre otros posibles.

Pero para Jesús no.

Para Jesús la idea de República va mucho más allá de un mero sistema político. Para entenderlo es preciso imaginar lo que supuso para millones de personas la proclamación de la II República. La gente que vivió ese momento, aunque fuera de niño como Jesús, no lo olvidará mientras viva. No fue solo un cambio de sistema político. Fue un cambio de orden social, un cambio de era que abandonaba la España feudal para convertirse en una de las democracias más progresistas y entusiastas de la época. Era una República de trabajadores y trabajadoras. Fue un cambio de mundo. La constatación para aquellas personas de que, efectivamente, otro mundo era posible.

En eso creía Jesús. Este tipo de ideales estaban, creo, dentro de su concepto de República. Un concepto de República en el que muchas otras personas creemos y que no tiene nada que ver con la república que reclaman algunos personajillos de lengua envenenada que sobreviven en el triste oficio de tertuliano a sueldo de la iglesia más reaccionaria o de la derechona más recalcitrante.

El Comité de Solidaridad – Interpueblos es una organización internacionalista, que nació a finales de los setenta para apoyar las luchas populares por la independencia y el socialismo en Centroamérica. Nicaragua, El Salvador, Cuba, El Sáhara, Kurdistan, Palestina o Chiapas son algunos de los pueblos con los que hemos intentado compartir desafíos. Hace mucho años comenzamos a colaborar también con AGE, con Jesús y Mª Sol, en la recuperación de la memoria histórica, de la Memoria Republicana. Apoyamos la organización de la Caravana de la Memoria, organizamos actos en Cantabria, exposiciones, proyecciones de “Silencio roto”, cenamos con Montxo Armendáriz, inauguramos la “Avenida de la República” en Santander, abrazamos a niños y niñas de la Guerra, acompañamos a una de ellas a ver su antigua casa en la Calle del Medio, abrazamos a nuestros brigadistas internacionales y lloramos escuchando sus historias y testimonios.

Para un Comité Internacionalista como el nuestro, estas personas, que vinieron de todas partes del mundo, que abandonaron sus casas y a sus familias para venir a combatir el fascismo y a jugarse la vida por nuestro sueño de República, son una referencia. Igual que lo son los miles de republicanos españoles que, después de haber sufrido lo indecible, se jugaron la vida por defender una república vecina que los recibió como bandidos. Su espíritu internacionalista prevaleció y fueron los primeros en entrar en París subidos en carros de combate llamados Guadalajara, Don Quijote o Teruel. Esas son nuestras referencias igual que lo son el Che, Nelson Mandela o Rosa Luxemburgo.

¿Qué nos dejó Jesús de Cos como referencia?.

Cuando pienso en Jesús me viene principalmente una idea a la cabeza. Su historia, a pesar de sus muchas dificultades o quizás gracias a ellas, y su presencia, a mí me transmitían principalmente una cosa: CORAJE.

Jesús era un hombre con coraje, un hombre de coraje.

Coraje con el que enfrentó, de niño, una guerra.

Coraje con el que enfrentó la pérdida de seres queridos como su padre Donato asesinado en Mauthausen por el nazifascismo.

Coraje con el que enfrentó la pobreza y el hambre al que los sometió la dictadura franquista.

Coraje con el que enfrentó agresiones y palizas como la que sufrió en el servicio militar.

Coraje para ayudar a los del monte cuando eso podía significar fácilmente la muerte.

Coraje para retirarse a Francia.

Coraje para sobrevivir muchos años en otro país como emigrante y exiliado.

Coraje para volver y seguir luchando hasta su muerte por sus ideales y los nuestros.

En definitiva, coraje para vivir, coraje para amar.

Eso es lo que nos dejó Jesús. Ahora solo nos queda coger su regalo y usarlo. Usarlo para enfrentar al enemigo que está ahí mismo. Para enfrentar a políticos canallas que roban a los pobres para dárselo a los ricos y a políticos miedosos que no se atreven a defender a quienes los elijen. Para enfrentar medios de intoxicación y para enfrentar a sus amos, los poderosos, los avariciosos, ese 1% que lo quiere todo. Los vamos a barrer, Jesús, los vamos a barrer.

Hoy escuchábamos en un ascensor “virgencita, virgencita que me quede como estoy”. Esa es la antítesis del coraje que representa Jesús. Porque sin el coraje de arriesgar lo que tenemos, lo perderemos todo. O, lo que es peor, nos dejarán las migajas y perderemos eso que Jesús mantuvo hasta el final, la dignidad.

Jesús, donde quiera que estés, puedes descansar tranquilo. Lo hemos entendido. Vamos a pelear para que la próxima generación, la de nuestro hijo Nel, nazca también ciudadana de esa República que soñabas. Hasta la victoria siempre.

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